miércoles, 3 de mayo de 2017

Sabes que todo esto acabara... ¿Verdad?


“Practica la muerte, decir esto es decirle a alguien que ensaye su libertad. Una persona que ha aprendido como morir ha olvidado cómo ser un esclavo” (Séneca). No es algo de lo que nos gusta hablar, pero la muerte es lo único certero en nuestra vida. Confrontar eso es realmente liberador. Te des cuenta o no, la ansiedad por la muerte es la raíz de muchos de nuestros miedos. El amor a la vida es un sentimiento estimable, pero ha de ser rectamente limitado y puesto al servicio de exigencias superiores. El ser humano es consciente de que la vida le es dada con una limitación infranqueable, hacia la que se dirige a cada instante; no hay ningún segundo que quede sustraído a su acción, y de ahí que siempre nos encontremos a igual distancia de ella. La muerte es, pues, segura, y esperarla con seguridad hace que temerla sea una insensatez. Aprender a morir es de una importancia primordial en la vida de cada persona. Meditar sobre la muerte supone meditar sobre la libertad, pues quien aprende a morir se libera de las ataduras mundanas que oprimen el alma. Y puesto que nada tiene de glorioso el acto que uno realiza forzado y buscando escapatorias, el mayor mérito corresponde a quien va a la muerte sin odio a la vida, aceptándola con alegría y sin atraerla hacia sí. Y es que la muerte está tan segura de su victoria que nos da toda una vida de ventaja. ¡Entonces vive! Pero también ¡aprende a morir! ¿Estás preparado?