Una pareja adulta habían pasado muchos años juntos, hasta que un
día uno de ellos se cansa y decide irse. ¿Qué cuál de los dos se fue? ¿Tiene
eso importancia? ¡Es una separación! De aquí nació una canción de Stephen
Sondean cuyo título se refiere a una frase utilizada en los circos cuando
ocurre un desastre imprevisto y el presentador llama a los payasos para
distraer al público: -¡Que vengan los payasos!
“¿No es cómico?, ¿no somos una buena pareja?
Yo aquí, finalmente, en el suelo y tú volando por encima
¡Que vengan los payasos!
¿Esto no es la gloria? ¿No lo apruebas? Uno que nunca está quieto
y el otro que no puede moverse pero, ¿Dónde están los payasos? ¡Que vengan los
payasos!
Cuando al fin terminé de abrir puertas terminé dándome cuenta que
la que deseaba era la tuya.
Hice mi entrada nuevamente con mi astucia usual, convencido de mis
palabras y ya no estabas allí.
¿No te encanta la farsa? ¡Lamento mi error!
Pensaba que tú querrías lo que yo quiero. Perdona, cariño
Pero... ¿Dónde están los payasos? ¡Que vengan los payasos! No te
molestes, ya están aquí.
¿No es cómico? ¿No es extraño? Perdiendo el tiempo se me ha hecho
tarde ya para correr. Pero... ¿Dónde están los payasos? ¡Que vengan los
payasos!
Bueno, será… la próxima, quizá,
al año siguiente…”
