viernes, 1 de diciembre de 2017

El cumpleaños de Jesùs


Nos acercamos nuevamente a la fecha de mi cumpleaños. En estos días la gente hace muchas compras, se reúne y se divierte mucho pero no saben de qué se trata. El año pasado, al llegar el día de mi cumpleaños hicieron una gran fiesta en mi honor, pero ni siquiera me invitaron. Entonces, se me ocurrió entrar sin hacer ruido y me quedé en un rincón. Estaban todos borrachos y carcajeándose. ¡La estaban pasando en grande! Para colmo llego un viejo gordo, vestido de rojo, de barba blanca y gritando: "JO, JO, JO", parecía que había bebido de más, se dejó caer pesadamente en un sillón y todos los niños corrieron hacia él, diciendo "SANTA CLAUS". Llegaron las doce de la noche y todos comenzaron a abrazarse, yo extendí mis brazos esperando que alguien me abrazara. ¿Y sabes? Nadie me abrazó. Otra cosa que me asombró es que el día de mi cumpleaños en lugar de hacerme regalos a mí, se regalaron entre ellos. Entonces: “Yo, el Rey, les diré a los buenos: ¡Mi Padre los ha bendecido! ¡Vengan, participen del reino que mi Padre preparó desde antes de la creación del mundo! Porque cuando tuve hambre, ustedes me dieron de comer; cuando tuve sed, me dieron de beber; cuando tuve que salir de mi país, ustedes me recibieron en su casa; cuando no tuve ropa, ustedes me la dieron; cuando estuve enfermo, me visitaron; cuando estuve en la cárcel, ustedes fueron a verme. “Y los buenos me preguntarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te dimos de comer? ¿Cuándo tuviste sed y te dimos de beber?  ¿Alguna vez tuviste que salir de tu país y te recibimos en nuestra casa, o te vimos sin ropa y te dimos qué ponerte? No recordamos que hayas estado enfermo, o en la cárcel, y que te hayamos visitado.” Yo, el Rey, les diré: “Lo que ustedes hicieron para ayudar a una de las personas menos importantes de este mundo, a quienes yo considero como hermanos, es como si lo hubieran hecho para mí.”