Un anciano estaba agonizando en su cama y su esposa estaba sentada
cerca de él. Cuando él abrió sus ojos y la vio, le dijo: «Aquí estás Agnes, a mi
lado de nuevo». «Si, querido» le contestó ella. «Ahora que lo pienso», dijo el
anciano, «recuerdo todas las veces que has estado a mi lado. Estuviste a mi
lado cuando recibí la noticia de reclutamiento y tuve que ir a la guerra.
Estuviste a mi lado cuando nuestra primera casa se quemó y también cuando tuve
el accidente que despedazó nuestro auto. Tampoco olvido que estuviste a mi lado
cuando nuestro negocio se fue a la bancarrota y lo perdimos todo». «Si,
querido», dijo su esposa. El anciano suspiró. «Agnes», le dijo, «tú me has traído mala suerte».
