El amor es como una nube… llena de malos y buenos momentos, que
empieza con una fría tormenta que oscurece el cielo. Pero que al final nos
muestra un cielo despejado y lleno de colores que nunca imaginamos. Todo el
mundo quiere felicidad, nadie quiere dolor, pero ¿Cómo se puede hacer un
arcoíris sin un poco de lluvia? Quien quiera ver el arcoíris debe estar
dispuesto a soportar la tormenta. Las tormentas son siempre pasajeras… después
de que terminan y desaparecen, aparece en el firmamento un hermoso Arcoíris…
así es la vida, a veces sentimos que el mundo se nos viene encima pero luego
nos sorprendemos al comprobar que todo pasa y frente a nosotros esta un sol
radiante esperando dar calor, energía y luz a nuestra vida. La vida es como un
arcoíris: Necesitas tanto el sol como la lluvia para hacer que sus colores
aparezcan. Porque la lluvia no solo moja… también pinta los cielos. Después de
la lluvia, un arcoíris; después de la tormenta, la calma; y después de un
final, un nuevo comienzo. ¿El final de un arcoíris? ¡Es solo el comienzo de
otro arcoíris! Todos queremos, pocos podremos. Todos deseamos ponerle color a
este gris mundo, pocos tienen realmente la posibilidad de hacerlo. Ser feliz no
significa que todo sea un arcoíris… sino que has decidido ver la vida a través
de todos los colores. ¡Trata de ser el arcoíris en el cielo oscuro de alguien!
