Quiero creer que piensas en mí cuando no puedes dormir porque mis
madrugadas se hicieron para pensarte. Ahora entiendo que el café de tu mirada
explica por qué me quita el sueño. Son sus ojos de cielo el ancla más linda que
ata mis sueños, mis noches de desvelo… Es verdad que uno no elige con quien
soñar pero si con quien desvelarse y yo he escogido desvelarme contigo. Si no
es contigo, yo no me desvelo. Sin embargo a mi desvelo le hace falta la
compañía de tus besos, el perfecto brillo de tus ojos, y el cálido aroma de tu
cuerpo. No imaginas las ganas de querer ser el beso suave que te despierte y el
deseo lunático que te desvele. La luna, mi insomnio y yo, hablamos tan bien de
ti… que algún día deberías desvelarte con nosotros. Como decía Mario Benedetti
“Que buen insomnio si pudiera desvelarme sobre tu cuerpo”. Alguien decía que en
el amor todo es cuestión de distancia. Si te acercas demasiado me excito, me
asusto, digo tonterías y empiezo a temblar. Pero si estas lejos sufro,
entristezco, me desvelo y escribo poemas. Te amo en mis desvelos, en las noches
con brisa helada, cuando no sé qué más contarle a la almohada y solo tengo tu
faz dibujada en mi anhelo… Cada recuerdo contigo llega como si supiera que te
espero. Otra noche de esas, que en mi mente te escondes… donde mi desvelo lleva
tu nombre.
