sábado, 15 de abril de 2017

Evite malas interpretaciones

Había un cura aficionado que tenía doce palomas.  Todos los días los soltaba para que volaran y éstas siempre  regresaban a sus jaulas. Pero un día sólo regresaron once, así que el sacerdote, decidido, en la misa del domingo preguntó: ¿Quién tiene una paloma? Todos los caballeros se levantaron. No, no me expliqué bien. ¿Quién ha visto una paloma? Todas las damas se levantaron. ¡No, no! Lo que quiero decir es: ¿quién ha visto mi paloma? Todas las monjas se levantaron…