Dios te abraza cuando menos lo mereces, porque es ahí cuando más
lo necesitas. Cuando menos lo esperes, cuando creas que Dios se olvidó de ti,
es cuando te sorprenderá. Dios te dice: “Te amo”. Sin palabras, sin besos, sin
abrazos ¡Sin redes sociales! Lo hizo en silencio… muriendo en la cruz. Por eso
debes creer que Él tiene todo bajo control. Ni una hoja cae al suelo, si no es
su voluntad. Confía y espera. ¿Sabías que Dios creyó en ti cuando ni tú mismo creías
en El? Por eso El desea que tu felicidad no dependa del tiempo, porque este cambia
constantemente. Ni del dinero, porque se esfuma. Ni de las emociones, pues
ellas nos traicionan. Ni de las personas ¡Porque todos somos imperfectos! Dios
quiere que tu felicidad dependa de Él porque El nunca cambia, permanece para
siempre, es fiel, perfecto y te ama ¡Como nadie te amara jamás! Nunca olvides
que en tu fracaso Dios es tu esperanza, en tu debilidad Dios es tu fuerza y en
tu tristeza Dios es tu consuelo. Si el camino por el que andas parece difícil,
solo recuerda que Dios hará el resto. Su amor siempre está contigo, sus
promesas siempre son verdaderas y cuando le das tus preocupaciones, Él te sostendrá.
¿La frase más humilde? ¡Sin Dios nada soy! Pero la más poderosa es que… ¡Con El
todo lo puedo!
