miércoles, 24 de mayo de 2017

¿Donde va el lìder?


Un proverbio oriental dice: “Cuando de cada ocho marineros, siete son timoneles, el navío termina yéndose a pique”. Y es que cualquiera puede gobernar un barco, pero se necesita un líder que planee la ruta. Un líder, que según Leroy Eims, “vea más que los demás, vea más allá que los demás, y vea antes que los demás.” Un buen líder que permanezca enfocado… controlando su rumbo y no controlado por este como sucedió en abril 1912 cuando la tripulación del TITANIC no pudo mirar lo suficientemente hacia adelante como para evadir el iceberg y, debido al tamaño del barco, el más grande de su época, no pudo hacer la maniobra debida para cambiar el rumbo provocando la muerte de más de mil personas. Cuando un líder comete errores, no solo se afecta así mismo! Ocasionalmente se oyen noticias de choques de cuatro aviones militares que vuelan juntos en formación. La razón de la pérdida de los cuatro es la siguiente: Cuando los aviones de guerra vuelan en grupos de cuatro, un piloto —el líder— decide hacia dónde debe volar la escuadrilla. Los otros tres aviones vuelan según los dirija el líder, observándolo y siguiéndolo adondequiera que vaya…