“Jesús dijo: —«Ustedes saben que sólo un ladrón entra al corral de
las ovejas saltando la cerca. En cambio, el pastor de las ovejas entra por la
puerta. El que vigila la entrada le abre, y el pastor llama a cada una de sus
ovejas por su nombre, y ellas reconocen su voz. Luego el pastor las lleva fuera
del corral, y cuando ya han salido todas, él va delante de ellas. Sus ovejas no
siguen a un extraño, sino que se alejan de él porque no conocen su voz. El que
recibe un salario por cuidar a las ovejas, huye cuando ve que se acerca el
lobo. Deja a las ovejas solas, porque él no es el pastor y las ovejas no son
suyas. Por eso, cuando el lobo llega y ataca a las ovejas, ellas huyen por
todos lados. Y es que a ése no le interesan las ovejas, sólo busca el dinero;
por eso huye.” Los líderes eficaces saben que uno primero debe tocar el corazón
de la gente antes de pedirles una mano. Uno no puede hacer que la gente actúe
si primero no conmueve sus emociones porque el corazón es primero que la mente.
Se dice que Napoleón acostumbraba aprender el nombre de cada uno de sus oficiales
y recordar dónde vivían y qué batallas habían peleado con él…
