sábado, 6 de mayo de 2017

El sindrome del MAS


“Jesús dijo: —Dos hombres fueron al templo a orar. Uno de ellos era fariseo y el otro era cobrador de impuestos. Puesto de pie, el fariseo oraba así: “Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres. Ellos son ladrones y malvados, y engañan a sus esposas con otras mujeres. ¡Tampoco soy como ese cobrador de impuestos! Yo ayuno dos veces por semana y te doy la décima parte de todo lo que gano.” El cobrador de impuestos, en cambio, se quedó un poco más atrás. Ni siquiera se atrevía a levantar la mirada hacia el cielo, sino que se daba golpes en el pecho y decía: “¡Dios, ten compasión de mí, y perdóname por todo lo malo que he hecho!” Una persona descansa sobre su prestigio, otra sobre su dinero, aquella sobre su título, etc. Lo más curioso es que todos necesitamos de todos aunque estemos inflados de orgullo y vanidad. Empezar a darse cuenta de la propia necesidad y miseria en que nos encontramos, es absolutamente imposible en tanto exista en nosotros el concepto ese del "Más": Yo soy más justo que aquél, más sabio que fulano, mas virtuoso que zutano, etc.