1.- Si reconoces tu necesidad espiritual.
2.- Si estas triste.
3.- Si eres humilde.
4.- Si tienes hambre y sed de justicia.
5.- Si tienes compasión de otros.
6.- Si tienes un corazón puro.
7.- Si te esfuerzas por conseguir la paz.
8.- Si eres maltratado por practicar la justicia.
¡Eres afortunado a los ojos de Dios! Entonces conténtate y
alégrate porque vas a recibir una gran recompensa en los cielos… (Jesús, Mateo
5)
