jueves, 4 de mayo de 2017

¡Estoy en problemas!


Iba un hombre caminando por la selva en busca de aventuras, cuando de pronto, lo rodearon un grupo de salvajes caníbales. Al instante, pudo ver en los rostros que aquellos nativos no tenían muy buenas intenciones: - ¡¡Estoy en problemas!! -gritó el hombre mirando al cielo. En eso, el cielo se abrió, apareció un rayo de luz, y se escuchó una poderosa voz que decía: - No, todavía no. Todavía no estás en problemas. Lo que ahora debes hacer es atacar por sorpresa y quitarle la lanza al jefe caníbal. Una vez que tengas el arma en tu poder, clávasela a su hijo en el corazón. El hijo es ese jovencito con el taparrabos colorado que está a su derecha. Luego, aprovechando la sorpresa, escupe al jefe en la cara y hazle un gesto obsceno con la mano mientras señalas al hijo muerto. El hombre, con la esperanza insuflada por la voz venida del cielo, se arrojó contra el jefe. Tras un breve forcejeo y ayudado por la sorpresa le quitó la lanza, giró, y la clavó en el pecho de su hijo. Inmediatamente, mientras el rostro del jefe se transformaba en una máscara de horror, le escupió en medio de la cara. Finalmente, alzó su dedo corazón de la mano derecha mientras señalaba al joven muerto con la izquierda a la vez que esbozaba una sonrisa ofensiva y socarrona por el triunfo. De repente, el cielo volvió a abrirse, la luz reapareció de nuevo, y la misma poderosa voz exclamó: - ¡¡Ahora sí que te has metido en problemas!!