Cada vez es más frecuente en el ámbito laboral, el fenómeno
conocido como Mobbing, el cual se define como el deliberado y continuo maltrato
verbal y de comportamiento que recibe un trabajador por parte de otro u otros. Este
comportamiento cruel, tiene por objeto desplazar a la persona hasta lograr una
verdadera destrucción psicológica y conseguir su salida de la organización a
través de diferentes formas. Las estadísticas señalan que en un 45% de los
casos, los desencadenantes del hostigamiento suelen provenir de los jefes
directos y un 44% por los propios compañeros. El mobbing es utilizado por el
acosador como respuesta a la amenaza del prestigio personal de un compañero de
trabajo o subordinado, también como intento de librarse de un subalterno cuyo
despido ha sido ya decidido y que no resulta fácil o barato o también como un intento
de librarse de un subordinado que ha rechazado someterse al poder del jefe en algún
aspecto. En la mayoría de los casos el acoso suele comenzar con la decisión
consciente o inconsciente del hostigador de “Ir por la víctima” y de utilizar
contra ella la violencia psicológica. A la cobarde agresión inicial de quien
desencadena el hostigamiento se une pronto la sistemática persecución de
superiores o compañeros que colaboran en denigrar y deteriorar la imagen
pública de la víctima, atacándola mediante calumnias, rumores, mentiras
interesadas y burlas. Se le van retirando sus cometidos de mayor
responsabilidad. Se le asignan tareas de menor categoría cada vez. Todo
contribuye a marginar y aislar social y laboralmente a la víctima.
