viernes, 5 de mayo de 2017

Mobbing


El capataz de una empresa frigorífica, tenía a su cargo veinte operarios. Cada vez que los empleados de raza negra cometían algún error aprovechaba para tratarlos muy duramente, cosa que no hacía con los de raza blanca. La situación llegó tan lejos, que los empleados de raza negra se fueron a la oficina del gerente de la empresa para quejarse: – ¡El capataz nos insulta a cada momento y nos mira con odio, solo porque somos negros! –Por favor, siéntense, que en unos minutos regreso, dijo el administrador. Se dirigió al lugar en el que se encontraba el capataz y le dijo: –Buen día, Hugo, ¿Cuántos animales hemos procesado hoy? –Sesenta animales, señor. –Tengo entendido que había reses con pelaje blanco y otras de color negro. Dijo el jefe. –Así es señor –respondió el capataz. –Necesito que me haga un favor, sepáreme en dos bandejas los sesenta corazones. En una de ellas ponga los corazones de las reses blancas y en la otra los de las negras. –Señor: eso es imposible porque todos los corazones son iguales, dijo el capataz. –Exacto, dijo el gerente, Dios nos ha dado un color distinto de piel, y eso es todo, porque nuestro corazón, sentimientos, pensamientos y todo nuestro organismo, funcionan exactamente igual en cada uno de nosotros. ¿Entiende lo que trato de decirle? Perplejo y avergonzado por la situación, el capataz sintió en ese momento que había recibido la lección más importante de su vida. Sin dudarlo, pidió perdón a los operarios, por haber sido tan cruel con ellos.