Las madres actuales afrontan nuevos problemas, cambios y retos que
no tenían las de anteriores generaciones. La figura de la madre ha
experimentado importantes cambios en los últimos 25 años, en los que se ha
producido la transición a las nuevas tecnologías digitales que han
revolucionado la vida social, familiar, educativa y laboral. Ahora son madres
equilibristas entre el trabajo y la familia y, por suerte, están evolucionando
a madres apasionadas, que ponen pasión en su profesión y disfrutan de su
maternidad sin olvidarse de sí mismas. La mayor parte de las madres ahora
trabajan o quieren trabajar, mientras que hace 25 años casi ninguna lo hacía,
por elección propia, fruto de una sociedad que se había estructurado así. La
madre ha pasado, de estar presente en casa a todas horas y encargarse de todos
los aspectos domésticos y escolares de los hijos, a ser una figura que tiene
también obligaciones fuera de casa. En los últimos años se mantiene la madre
trabajadora que compagina su trabajo exterior con el trabajo dentro del hogar y
el cuidado de sus hijos. El desarrollo de las nuevas tecnologías especialmente
en el caso de los Social Media, están dotando a la mujer de un nuevo
empoderamiento mediático. Gracias a las redes sociales, las mujeres tienen voz
y voto 2.0. Han sabido aprovechar sus cualidades innatas para la comunicación y
esa preocupación por su entorno para posicionarse como grandes “influencers” en
el ámbito online. Definitivamente, el siglo XXI supone una nueva etapa para la
mujer, quien dispone de nuevas herramientas que le permiten ganar en eficiencia
y profesionalidad, desarrollando las cualidades intrínsecas del género
femenino.
