Dan Olweus, padre del
término dice que: “un estudiante
se convierte en víctima de acoso escolar cuando está expuesto, de forma
reiterada y a lo largo del tiempo, a acciones negativas llevadas a cabo por
otro u otros estudiantes”. Maltratos físicos, verbales, psicológicos y
sociales afectan a niños y adolescentes de todas las condiciones sociales y está
presente en centros educativos públicos y privados, en ciudades grandes y en
pueblos más pequeños. Estas conductas hacen sufrir y llevar al suicidio a
muchos estudiantes que son víctimas de agresores que en algunos casos conviven
con profundas problemáticas familiares y en otros son practicantes de deportes
agresivos y de contacto. Constantemente y en muchos países, padres de víctimas asisten
a centros educativos y se topan con respuestas del tipo: «No pasa nada, son cosas de niños, el chico tiene que valerse por sí
mismo...». por lo que es urgente la labor conjunta entre padres de familia e
instituciones para la pronta atención a las denuncias de los afectados. El uso
de nuevas tecnologías de comunicación, a través de celulares inteligentes e
Internet y que generan nuevas formas de vincularse entre las personas han
propiciado una nueva forma de acoso que se manifiesta de manera virtual y se
conoce como Ciberbullying y puede darse a través de mensajes de texto crueles,
la divulgación de falsos rumores o mentiras por e-mail o, en las redes
sociales, la publicación de videos avergonzantes, la creación de perfiles
falsos en las redes sociales o de sitios web los cuales se propagan por la Web a
una gran velocidad difícil de detener y, a su vez, es visualizada por muchas
personas.
