Fui un fracasado que se malgastaba en fantasías, un perdedor que
no sabía tocar sus propias melodías.
Todo esfuerzo parecía baldío, mientras se oprimía mi corazón
vacío.
¿Habrá alguna mujer que me deje inundarla con mis sueños?
¿Alguna diosa musa que me anime a alcanzar sus entrañas?
¿Encontraré algún día un ansiado mundo sin dueños?
¿Me libraré al fin de tan odiosa y escalofriante maraña?
Sin parar me atormentaban, acosantes, tales preguntas, dormido y despierto, doblegado por semejante
marabunta, me veía totalmente incapaz, incapaz de avanzar,
de avanzar a través de la vida, de esta agobiante sociedad, que me impedía cruzar, el mar de la dulce
antipatía.
Pero todo eso está cambiando… Quizás sean las ondas,
quizás la que la noche rima, o mi pensar, naufragando.
Quizás sea por dejar atrás las rotondas, o porque me entusiasma cada esquina, pero todo eso está cambiando…
Disfrutaré más de cada emocionante fantasía, mientras toco por
siempre mi propia melodía.
Y ya no haré esfuerzo alguno que resulte baldío,
porque no dejaré que mi corazón vuelva a estar vacío.
Ahora, simplemente me pregunto con alegría:
¿Qué me deparará el futuro? (Iván Lus)
