Una ostra que no ha sido herida no puede producir perlas. Las
perlas son producto del dolor, el resultado de la entrada de una sustancia
extraña e indeseable al interior de la ostra, como un parásito o un grano de
arena. En la parte interna de la ostra se encuentra una sustancia lustrosa
llamada nácar. Cuando un grano de arena penetra en la ostra, las células de
nácar comienzan a trabajar y cubren el grano de arena con capas y capas y más
capas de nácar para proteger el cuerpo indefenso de la ostra. Como resultado,
se va formando una hermosa perla la cual no es más que una herida cicatrizada. ¿Te
has sentido lastimado por palabras hirientes? ¿Has sido acusado de haber dicho
cosas que nunca dijiste? ¿Tus ideas fueron rechazadas o mal interpretadas? ¿O
quizás fueron tomadas por alguien para presentarlas como propias? ¿Has sido
objeto de la indiferencia? Entonces… ¡Produce una perla!
