Decía el capitán J. A. Hatfield que “El arte de mantener la mente descansada y de ahuyentar de ella toda
congoja y preocupación es, seguramente, uno de los secretos mejor guardados de
los grandes hombres”. ¡Cómo me gustaría tener más energía, estar más relajado y conseguir muchas
más cosas con mucho menos esfuerzo! ¿Cómo hacer para que las cosas se hagan, se
hagan bien y al mismo tiempo saborear la vida de una forma que parece cada vez más
difícil de alcanzar por no decir imposible, cuando uno trabaja demasiado? Usted
y yo sabemos que al final del día, cuando finaliza la jornada laboral, continúa
habiendo llamadas sin contestar, tareas que se han de delegar, asuntos sin resolver
surgidos en reuniones y conversaciones, responsabilidades personales
desatendidas y decenas de correos electrónicos sin responder. Por lo que es
vital contar con herramientas de probada eficacia que puedan ayudar a la gente
a centrar sus energías de forma estratégica y táctica sin dejar que nada se escurra
por entre las grietas. Y por otro lado, crear nuevos entornos de trabajo y
habilidades que eviten que el estrés queme a las personas que más aportan.
Necesitamos generar estándares de trabajo positivos que atraigan y retengan a
los mejores trabajadores y a los más brillantes. ¿Sabía que es posible que una persona tenga una cantidad abrumadora de
cosas que hacer y, a pesar de ello, continúe funcionando con un alto nivel de
productividad, con la mente despejada y con una sensación positiva de control y
tranquilidad? ¿Y que puede ser eficiente y relajarse al máximo siempre que lo
necesite o lo desee?
