miércoles, 24 de mayo de 2017

Viviendo a pagos


Las personas de este mundo se dividen en tres grupos: (1) Los que tienen, (2) Los que no tienen, y (3) Los que no han pagado lo que tienen. Vivimos en una sociedad consumista en la que muchas personas viven de las apariencias porque la sociedad actual califica a las personas en función de la imagen externa, por tanto la apariencia económica es esencial para hacerse un hueco entre “los elegidos”. En las reuniones de amigos ya no se pregunta en qué trabajas sino cuánto ganas con tu trabajo y hemos organizado nuestra vida alrededor de la posesión, del tener, del comprar, del superar a nuestros vecinos, de ir a la par con la última tecnología. La publicidad y la moda llevan a muchos a vivir niveles económicos que no les corresponde al tratar de presumir de tener lo mejor. El desenfreno del consumismo provoca que muchas personas paguen, a crédito, el doble o más por el costo de un artículo, lo que termina empobreciendo a quien lo compra y enriqueciendo a quien lo vende. El sabio Salomón decía que: “El pobre trabaja para el rico; el que pide prestado se hace esclavo del prestamista.” Aparte de empobrecer, el vivir de crédito “Roba la Paz” porque al recibir el salario, a muchos no les alcanza por todo lo que tienen que pagar y eso los frustra, además que se “genera incertidumbre” porque al no conocer el futuro, se genera un gran temor: ¿tendré trabajo?, ¿podré pagar?, ¿Y si me enfermo? Moraleja: ¡Huye de las cuentas “a paguitos”!