Los residentes de un poblado construyeron un puente nuevo. Después
se dijeron que si contaban con un nuevo puente era mejor que contrataran a un
celador para que lo vigilara. Y lo hicieron. Alguien cayó en la cuenta de que
el vigilante necesitaba un salario, por lo tanto contrataron a un tesorero.
Este hizo ver que se necesitaba un contador. Con un vigilante, un tesorero y un
contador, debían tener un administrador, así que eligieron uno. Como la
Municipalidad aprobó una disminución en el presupuesto, tuvieron que recortar
el personal. ¡Despidieron al vigilante!
