La mayoría de la gente se queja porque la vida es breve y porque
el tiempo parece correr velozmente, principalmente para aquellos que se
acuerdan tarde de vivirla. Séneca decía que no es que la vida sea corta sino
que más bien somos nosotros quienes perdemos el tiempo. Según él, tenemos el
tiempo justo para realizar lo que es importante, de modo que la duración de la
vida depende del uso que hagamos de ella. Cuando la vida se ha dilapidado en
cosas inútiles, en el momento de abandonarla sentiremos que se nos ha escurrido
de las manos. La vida ofrece muchas oportunidades a quienes la aprovechan y
saben vivir en forma recta, porque la naturaleza es sabia no mezquina. Muchos
viven dominados por la avaricia, otros haciendo cosas inútiles o atontados por
la bebida; hay quienes se dejan llevar por la inercia y también están los que
arriesgan sus vidas en la guerra peleando por intereses ajenos. El tiempo pasa
si, pero no la vida. Los genios no dejan que nadie intervenga en sus vidas por
nada del mundo, ni se preocupan por el dinero, pero hay muchos que consideran
más importante su patrimonio que perder su tiempo. Séneca nos dice que en el
balance último, recién nos daremos cuenta del tiempo que perdimos litigando en
los tribunales, discutiendo, peleando, en conversaciones banales con gente que
no nos interesaba, con clientes molestos, preocupándonos por el dinero, con
enfermedades que provocamos nosotros mismos o cumpliendo con inútiles
obligaciones sociales. (Continuara…)
