jueves, 27 de abril de 2017

El Tiempo Perdido II


Si restamos todo el tiempo desperdiciado de nuestras vidas podremos ver que sólo vivimos pocos años, muchos menos de los que tenemos según el calendario. ¿Cuánto tiempo nos perdimos por tener miedo, sufriendo dolores inútiles o sumergidos en locas alegrías, cuándo nos atrevimos a ser libres de espíritu y dónde están los frutos recogidos? Si hemos perdido el tiempo en todas estas cosas, entonces es verdad que la vida es breve. Séneca se pregunta ¿por qué la gente pierde su tiempo en cosas banales que no le aportan nada y que la hacen sentir vacía? Él cree que es porque no se detienen a pensar que cuentan con un tiempo limitado que siempre es menor de lo que creen. Séneca estaba convencido que si la vida durara mil años igual se vería reducida a su expresión más breve, porque sólo la razón la prolonga y el hombre desde que existe ha tenido vicios. Cuanto más disipado esté el espíritu en banalidades, menos capacidad tendrá el hombre para hacer cosas grandes, porque vivir es el arte más difícil. La vida de los ocupados en mil cosas es la más corta, entonces se quitan la edad, fingen ser más jóvenes, quieren vivir muchos años, porque en realidad no han sabido vivir y le temen a la muerte, que para ellos no representa una salida después del suficiente curso de la existencia, sino una expulsión antes de estar preparado. El sabio, en cambio, no tendrá ninguna duda en entregarse a la muerte decidido.