¿Sabías que el agua con lodo, si se mantiene quieta, se esclarece?
Decía Charles Perrault que: “Cosa por demás sabida es que el esperar no agrada,
pero el que más se apresura no es el que más trecho avanza, que para hacer
ciertas cosas se requiere tiempo y calma”. Un hombre que guarda la calma es
como un árbol que da sombra. Las personas que necesitan refugio se acercan a Él.
¡Calma! Todo está en calma, deja que el beso dure, deja que el tiempo cure,
deja que el alma tenga la misma edad que la edad del cielo. Calma las aguas de
tu mente, y el universo y las estrellas
se verán reflejadas en tu alma. Aquello que no trae calma y serenidad a tu
vida, déjalo atrás. No hay precio más caro que perder la paz. Detrás de cada
prueba hay una bendición… con el tiempo entenderás la razón, las respuestas
rara vez se dan en medio de una lección. Ser fuerte es mantenerse en calma en
los momentos de desesperación. La semillita sabia, que para crecer, necesitaba
ser tirada en la tierra mugrosa, ser cubierta en la oscuridad y luchar para
alcanzar la luz. A veces, las más bellas lecciones de vida y sabiduría se
encuentran en las cosas más insignificantes. Calma en el alma… que la vida se
encarga de explicar las cosas, que hoy, no tienen sentido.
