“Un guerrero no tiene ningún valor, decía Tsunemoto Yamamoto, a
menos que se eleve por encima del promedio y se mantenga firme en medio de una
tormenta”. El verdadero guerrero sabe lo que debe hacer y lo que no haría bajo
ninguna circunstancia en esta vida cotidiana. Tiene claro que un ángel y un
demonio se disputan la mano que sostiene su espada. Cuando tiene miedo utiliza
su espada, llevándola hacia Él y desgarra su mente destruyendo todos sus miedos
y temores. Decía Morihei Ueshiba que: “El verdadero guerrero es invencible
porque no lucha con nadie. Vencer significa derrotar la idea de disputa que
albergamos en nuestra mente”. Según Cohelo todo guerrero alguna vez tuvo miedo
de entrar en combate y reconoce que en el pasado traicionó y mintió. Recorrió
un camino que no le pertenecía y hasta sufrió
por cosas sin importancia. Falló en sus obligaciones espirituales y muchas veces dijo SI cuando en realidad quería
decir que NO. También hirió a alguien a quien amaba… Al pasar por todo esto
nunca perdió la esperanza de ser mejor
de lo que era. Ahora desvía la energía que antes dedicaba a sus flaquezas y la
utiliza para su propósito en la vida. El hombre común busca la certeza en los
ojos del espectador y llama a eso confianza en sí mismo. El guerrero busca la
impecabilidad ante sus propios ojos y llama a eso humildad. El hombre común está
enganchado a su prójimo, mientras que el guerrero solo depende de sí mismo. El
camino del guerrero es solitario…
