Toro Sentado dijo en una ocasión que: “El guerrero no es alguien
que pelea, no tiene el derecho a tomar la vida de otro. El guerrero, para
nosotros es aquel que se sacrifica por el bien de los demás. Su tarea es cuidar
a los mayores, a los indefensos, a aquellos que no pueden hacerlo por su
cuenta, y por sobre todo, a los niños, el futuro de la humanidad”. El guerrero
aunque es secreto en sus planes, debe ser transparente en sus acciones. El
guerrero que lucha por dinero solo es leal a su bolsillo. “La espada del
guerrero sabio, decía Jodorowsky, no corta ni atraviesa, refleja luz”. El más
grande de los guerreros no tiene nada que ver con la guerra. No tiene nada que
ver con luchar con otros. Tiene algo que ver con algo dentro de sí mismo. Tiene
que ver con el día en que la vida lo golpeó tan fuerte que le enseñó a
resistir. Tiene que ver con el día en que le mintieron de tal forma que le dolió
y entonces aprendió a ir siempre de frente con la verdad. Tiene que ver con el día
en que le falló quien menos imaginaba y pudo entender que las palabras hay que
cumplirlas y de los actos hay que hacerse cargo. El mejor guerrero empieza de
cero aunque le cueste o duela y sabe que aunque no siempre triunfa el deber es
volver de nuevo a la batalla, después de estudiar cada derrota para convertirla
en victoria la próxima vez. Un buen guerrero no se culpa, pero tampoco deja que
sus errores se repitan…
