Los guerreros de la antigüedad luchaban para conquistar y defender
tierras. Los guerreros de la actualidad son los que luchan para cambiar sus
circunstancias. Dice Cohelo que: “Un guerrero responsable no es alguien que
toma el peso del mundo en sus hombros, sino alguien que ha aprendido a tratar
con los desafíos del momento”. El mejor guerrero no es que triunfa siempre,
sino el que vuelve sin miedo a la batalla. Aunque sientas el cansancio, aunque
el triunfo te abandone, aunque un error te lastime, aunque una traición te
hiera, aunque una ilusión se apague, aunque te ignoren, aunque la incomprensión
corte tu risa, aunque todo parezca nada… ¡Vuelve a empezar! Ganes o pierdas
sigue de pie y sin temor aunque te estés cayendo a pedazos. “El valor, por
encima de todas las cosas, decía Carl Von Clausewitz, es la primera cualidad de
un guerrero”. Un guerrero no puede quejarse o lamentarse por nada. Su vida es
un interminable desafío, y los desafíos no pueden ser “bueno o malo”. Los desafíos
son simplemente desafíos. Cuando menos lo esperas, la vida te coloca delante de
un desafío que pone a prueba tu coraje y tu voluntad de cambio. Tu única esperanza
es que algún día, por fin verás el sol y sabrás que todo por lo que has pasado
y todo lo que hiciste para llegar hasta aquí valió la pena…
