A simple vista, parece que estamos hablando de lo mismo, sin
embargo, y para empezar a establecer diferencias, estar involucrado no requiere
determinación, estar comprometido sí la requiere. Cuando nos comprometemos, ponemos
nuestro ser en el proyecto, en el negocio, en la relación, en la causa, en la
vida. Nuestra pasión nos sostiene como a un bebé en brazos fuertes y no nos
permite desistir. Cuando solo nos involucramos, nuestro ser pasa por allí pero
no se detiene, vive el negocio, la relación, la causa, la vida,
tangencialmente. No hay pasión sino apariencia y como no hay sostén, se cambia
de mira livianamente. Recuerdo la historia de una gallina y un cerdo que se paseaban
por la carretera. La gallina dijo al cerdo: “¿Quieres abrir un restaurante
conmigo?”. El cerdo consideró la propuesta y respondió: “Sí, me gustaría. ¿Y
cómo lo llamaríamos?”. La gallina respondió: “Huevos con Tocino”. El cerdo se
detuvo, hizo una pausa y contestó: “Pensándolo mejor, creo que no voy a abrir
un restaurante contigo. Yo estaría realmente Comprometido, mientras que tu
estarías sólo Involucrada”.
