Llega el momento en el que te cansas… Te cansa de dar lo mejor, de
tratar de mejorar porque fueron tantos intentos para hacer las cosas bien. Te
cansas de esperar, de estar siempre para todos, pero que nadie este para ti. Te
cansas de mentirte creyendo que las cosas cambiarán. Te cansas de esperar algo
que nunca llegará. Decía Danns Vega que: “Te cansas de esperar, tu paciencia te
reclama dignidad. La razón se ríe de los que aman y los llama “idiotas”. El corazón
observa y guía a los sentimientos, algunas veces por el lugar equivocado”. Te
cansas de las decepciones, de las mentiras, de llorar, de fingir, de las
promesas, de todo. Te cansas de siempre decirte a ti mismo “está bien” cuando
no es así. Te cansas. Y lo peor es que nunca nadie se da cuenta de cómo eso te
hace sentir. Te cansas de hablarle a sordos y esperar que mudos te hablen. Te
cansas de dar todo y a cambio recibir migajas de tiempo y de amor. Entonces
comprendes que es mejor que duela el recuerdo y no la indiferencia. Te cansas
de ser una opción cuando dabas lo mejor de ti. No es orgullo, es declaración de
amor propio. Te das cuenta que tomaste la mejor decisión y cada día te duele
menos.
