Todas las personas se sienten mejor y actúan mejor cuando se les
da atención, afirmación y apreciación. La próxima vez que haga contacto con la
gente, comience dándoles su atención total durante los primeros 30 segundos.
Haga que se sientan bien. Reconozca un logro, elogie una cualidad o de un
cumplido por su apariencia. Uno no puede hacer que la gente actué si primero no
conmueve sus emociones, porque el corazón esta primero que la mente… En una ocasión la empresaria de cosméticos Mary Kay Ash le dijo a
su equipo de ventas: «Todo el mundo tiene un anuncio invisible colgando del
cuello que dice: “¡Hágame sentir importante!” La gente quiere sentirse valiosa
y los elogios ratifican a las personas y las fortalecen. Los elogios en público
son los más efectivos que se pueden dar. Hay momentos especiales en las vidas
de todos, y la mayoría de ellos vienen por los elogios que otra persona nos ha
hecho. No importa cuán grande, famosa o triunfadora sea la persona, todos
deseamos el aplauso. El aliento es el oxígeno del alma. No se puede esperar una
buena faena de un trabajador sin aliento. Nadie puede vivir sin esto…
