miércoles, 14 de junio de 2017

Bonhomìa


El dinero hace personas ricas, el conocimiento hace personas sabias, pero la humildad hace grandes personas. Para ser grande en la vida, solo necesitamos afabilidad, sencillez, bondad y honradez en el carácter y en el comportamiento. En un corazón sencillo encontrarás muchas más cosas de las que crees… ese corazón no vive por el oportunismo, la falsedad o la comodidad, él solo busca  lo que necesita: amor, humildad y sinceridad. Me encanta la gente sencilla. Admiro a la gente noble, que no se cree más que nadie. Gente que en cada acción da su alma, su corazón y mientras más sencilla es la gente, más hermosa resulta. Un buen cuerpo y una buena cara gustan pero un corazón humilde y sincero, enamoran. A veces la sencillez no solo dice lo pobre que eres, si no que no importa si eres rico. Ser sencillo y humilde te vuelve importante y esencial en el mundo que vives. Una vez un hombre rico le entregó una canasta con basura a un hombre pobre. El hombre pobre sonrió y corrió con la canasta, la vació, la lavo, la llenó de flores y se la dio de regreso. El hombre rico se asombró y le pregunto: “¿Por qué me ha dado flores, si yo le di basura?” El hombre pobre dijo: “Porque cada uno da lo que tiene en el corazón”. La sencillez y humildad imprimen al corazón un brillo especial que supera el deseo desmedido por sobresalir, sentirnos distinguidos y admirados sólo por la apariencia externa.