miércoles, 14 de junio de 2017

El privilegio de ayudar


A medida que crezcas, descubrirás que tienes dos manos; una para ayudarte a ti mismo y otra para ayudar a los demás. Una de las virtudes del ser humano es poder ayudar a alguien y dar palabras de aliento, sin recibir nada a cambio. Ayudar a otro es un privilegio. Agradece la oportunidad de poder hacerlo. José Martí decía que: “Ayudar al  que lo necesita no solo es parte del deber, sino de la felicidad”. El verdadero amor no es otra cosa que el deseo inevitable de ayudar a otro para que sea quien es. ¡Y si no puedes ayudarles, al menos no les hagas daño! “El que hace sufrir al prójimo, decía Tolstoi, se perjudica a sí mismo. El que ayuda a los demás, se ayuda a sí mismo”. Las grandes oportunidades para ayudar a los demás rara vez vienen, pero las pequeñas nos rodean todos los días. ¿Sabías que tu crecimiento espiritual no se mide por cuándo rezas? Sino por cuanto estás preparado para ayudar a otros. Indudablemente nadie se ocupa de quien no se ocupa de nadie. Nunca juzgues al caído, mejor ayúdalo a levantarse porque mañana podrías ser tú, procura ayudarlo porque es probable que tú puedas ser el único que lo haga. ¡No podemos ayudar a todos… pero todos podemos ayudar a alguien! Ayuda a crecer a los demás y cada día tú serás más grande. Lo más persistente en la vida y la pregunta más urgente, decía Martin Luther King, es ¿Qué estás haciendo por los demás?