Emerson decía que “No existe un hombre con una prosperidad tan
alta o tan firme que dos o tres palabras no puedan desanimarlo; pero tampoco
existe ninguna calamidad que con las palabras adecuadas no se empiece a
disolver”. Las palabras tienen poder y no se las lleva el viento, al contrario
¡Crean realidades! Una palabra inadecuada dicha en el momento incorrecto me
desanima. Una palabra inadecuada dicha en el momento correcto me frustra. Una
palabra adecuada dicha en el momento incorrecto me confunde. Las palabras
adecuadas dichas en el momento adecuado me animan. George Sala, periodista
británico del siglo XIX dijo en una ocasión que “Debemos esforzarnos, no
solamente a decir lo adecuado en el momento correcto, sino algo más difícil: A
no decir lo inadecuado en un momento tentador.” Por tanto ¡hable poco de lo que
sabe y nada de lo que no sabe! Y si tiene algo que decir: sea sensible al
momento y el lugar, ubíquese en el contexto. Dígalo de corazón porque la gente
conoce la diferencia entre las palabras huecas y las que salen del corazón.
Recuerde que las palabras correctas tienen poder! No solo animan, sino que
causan un impacto positivo y duradero…
