martes, 13 de junio de 2017

Las ventanas


Una pareja de recién casados, se mudó para un barrio muy tranquilo. En la primera mañana en la casa, mientras tomaba café, la mujer reparó a través de la ventana, que una vecina colgaba sábanas en el tendedero. ¡Que sábanas tan sucias cuelga la vecina en el tendedero! Quizás necesita un jabón nuevo… ¡Ojalá pudiera ayudarla a lavar las sábanas! El marido miró y quedó callado. Y así, cada dos o tres días, la mujer repetía su discurso, mientras la vecina tendía sus ropas al sol y el viento. Al mes, la mujer se sorprendió al ver a la vecina tendiendo las sábanas limpiecitas, y dijo al marido: ¡Mira, ella aprendió a lavar la ropa! ¿¿Le enseñaría otra vecina?? El marido le respondió: ¡No, hoy me levanté más temprano y lavé los vidrios de nuestra ventana! La próxima vez antes de criticar, quizás sería conveniente chequear si hemos limpiado “nuestras ventanas” para poder ver más claro. Entonces podremos ver claramente la limpieza de los demás…