Recomenzar es poner ganas, fuerzas y un fuerte deseo de volver a
empezar. Muchas vivencias nos llevan a sentir que el camino se cortó. Nos
invade la sensación de que ya no hay más kilómetros por delante, que todo
terminó. Después de una amarga y dolorosa experiencia nos sentimos vacíos para
dar, cerramos el corazón, y el pecho nos duele cuando miramos hacia atrás, el
dolor y su tristeza nos hacen perder
las ganas de continuar. Vamos y venimos como maniquíes que están
rodeados de gente pero deseando volver a la vitrina donde pueden sentirse
protegidos. Cuántas veces nos cuesta levantarnos después de haber vivido lo
inesperado. …Pero la vida continúa, y nunca es tarde para recomenzar. De cada
situación, de cada experiencia, de nuestro sufrimiento debemos aprender a salir
fortalecidos. Si bien no es rápido ni fácil y necesita de nosotros para
elaborarse, debemos permitirnos ese duelo pero no quedarnos ahí… Lloremos,
gritemos, desde lo más profundo de nuestro ser dejemos que esa herida salga a
la superficie, aunque sabemos que sangra y que duele enfrentemos nuestro dolor.
Y una vez que logramos sacar todo aquello que nos daña, que nos paraliza, aquello
en lo que no dejamos de pensar tratemos de mirar hacia adelante… Es hora de
decir adiós a todo aquello que lastimó nuestro interior y de darle la
bienvenida a lo nuevo. Si logramos dar el primer paso… Si hoy nos levantamos
con ganas de recomenzar… Si abrimos las ventanas y dejamos entrar la luz y
frente al espejo decidimos cambiar! Si dejamos que la vida nos sorprenda con
sus nuevas oportunidades y apostamos a tener una vida mejor… Así será!
