Muchos de los muy ricos emplean su fortuna para exhibir su estatus
social y su superioridad económica en vez de la utilidad efectiva de lo que
compran. Así la compra de joyas exorbitantes, ropa lujosa, mansiones y limosinas
constituye consumo con la intención de causar envidia en otros. Salomón decía
que “Hay gente que, no contenta con el dinero que tiene, quiere más y que al
llenarse de dinero también se llena de gente que quiere gastarlo. El único
gusto del rico es ver tanto dinero, porque de tanto tener hasta el sueño se le
quita”. El abuso de la acumulación de bienes personales se relaciona con el
concepto de «Propiedad Privada». Tal vez
has escuchado expresiones tales como: ¡Esto es mío! ¡Esto me pertenece! ¡Yo me
lo gane! El mismo Moisés expresa que la tierra no es del hombre, el ser humano
es un simple huésped que está de paso por la tierra. Recordé aquella parábola
que dice: “Tonto, esta noche morirás, y entonces ¿quién se quedará con todo lo
que guardaste?” Juan Wesley, el fundador del Movimiento Metodista Ingles del
siglo XVIII, expuso un famoso sermón "Sobre las riquezas", el cual se
resume en tres puntos: (1) Gana todo lo que puedas (pero justa y honestamente).
(2) Ahorra todo lo que puedas (estilo sencillo de vida). (3) Da todo lo que
puedas, a Dios y a los pobres.
